creo que todos tenemos en nuestra vida un momento pizza, ése en el que
te importas tan poco que te dedicas a encerdar tu estómago a base de
pepperoni y barbacoa recién hecha para cenar y pepperoni y barbacoa
recalentada para comer. decides que además de abandonar tu dieta, las
cajas de cartón grasiento se van a convertir en mobiliario de tu salón,
como las mesas de ikea que todos tenemos. a mí siempre me ha llamado la
atención la disposicíon cinamatográfica hacia las pizzas de todos los
depresivos en potencia. nunca vi en película alguna un pizzero llegando
a casa de una familia feliz y bien avenida, siempre llega a hogares
destruidos. en el cine, la pizza comparte con la comida china la dieta
de padres divorciados, aunque en españa no va más allá de las
obsesiones de algún ansioso nostálgico

Soy Ashley, trabajo, como y me arrastro despierto. Para el resto de cosas, prefiero estar dormido
bdelcoso[arroba]hotmail.com
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