la binguera que no podía decir treinta y tres
la verdad es que esta historia parece más una leyenda urbana que la realidad, pero pili (marta esteban para los colegas) asegura que es cierta y que la famosa binguera curra con ella (pili también es binguera, claro). se ve que las personas que trabajan cantando los números en los bingos tienen extrañas manías y desarrollan sus particulares enfermedades profesionales. estar toda una jornada laboral cantando números con voz metálica debe provocarlo, debe ser algo parecido a lo que sienten los niños de san ildefonso pero en jornada de lunes a sábado de 9 a 7. nunca había conocido a nadie que trabajara en un bingo, pero siguen abiertos, lo cual me dice que debe haber más gente currando ahí, aunque no la conozca.
a ver si me centro.
se conoce que muchos de ellos tienen fobías a determinados números que son incapaces de cantar, números que su subconsciente se niega en redondo a recitar debido a algún trauma infantil o más reciente, vaya usted a saber. la compañera de pili es completamente incapaz de decir 33. cada vez que sale la bolita con el fatídico número la pobre señorita se pone roja, su voz se esconde en algún recoveco de su capacidad pulmonar y sus manos acompañan a la cabeza que gira de derecha a izquierda y de izquierda a derecha negando categóricamente. pero el bingo no se para, la ancianitas ludópatas no pueden perder ni un segundo de su cartón, y se revuelven ansiosas contra la binguera, se oye un rumor en la sala y nuestra binguera se va poniendo más y más roja. ya tiene problemas para respirar, necesita alquien que le eche una mano y aparece un compañero que pronuncia el maldito número: ¡treinta y tres!
las ancianitas ludópatas vuelven a la normalidad y siguen viendo como su pensión se escapa en un cartón. nuestra binguera continúa cantando sus números como si nada. pasa todos los días

Soy Ashley, trabajo, como y me arrastro despierto. Para el resto de cosas, prefiero estar dormido
bdelcoso[arroba]hotmail.com
marthi dijo
Las ancianitas no son ludopatas solo por estar jugando en el bingo, el bingo es un lugar de ocio como cualquier otro, y calificar a una persona de ludopata solo por estar en el bingo es una atrocidad. Los ludopatas juegan a todo y sin control alguno y sepas que en los bingos se les prohibe la entrada a los ludopatas. Un saludo
18 Diciembre 2008 | 08:54 PM