no he visto más, pero ha sido suficiente para dar la vuelta a mi estómago. estaba allí colgado del muro, con cuidado para que no se cayera al suelo, sucio e inmóvil. estaba del otro lado del cristal, de ese del que sólo están los que ya no están. a su alrededor, pero al otro lado del cristal había un par de coches de policía que no sabían hacia donde mirar, aunque nadie, ni los policías ni los que viajábamos en el autobús teníamos ninguna duda de dónde estaba la noticia. hace poco mi amigo el naúfrago contaba en su blog una historia parecida, pero desde la parte de abajo del viaducto, me pareció dura pero no me la llegué a creer. me parecía increíble que en un lugar por el paso todos los días alguien decidiera dar su último vuelo. pero está claro que me equivoqué, sólo un anorak ha bastado para darme cuenta. un anorak colgado

la foto es del naúfrago cosmopolita